Las vacaciones de verano riman con sol, playas, piscinas, grandes espacios verdes, olor a monoï y ruido de fiesta en familia o entre amigos. Dentro de unos días, con la vuelta a la rutina, mirarás con nostalgia las fotos de tus piernas doradas y enseguida te preguntarás: ¿cómo puedo conservar mi bonito bronceado el mayor tiempo posible?
Estos son los consejos del equipo Belweder para ayudarte a conservar unas semanas más ese aire de vacaciones y el buen humor que lo acompaña.
Nuestro leitmotiv: preparar la piel para recibir los rayos UV, protegerla sin renunciar a broncearse y repararla para prolongar el bronceado.
- Elegir la protección solar adecuada: según tu tipo de piel, debes adaptar el factor de protección solar de tu crema. Así, las pieles morenas se broncearán más rápido, con factores menos elevados que el fototipo de piel clara, que debe desconfiar mucho de los rayos del sol. Ojo con las arrugas, las manchas de pigmentación y la flacidez cutánea si te expones al sol durante mucho tiempo sin protección…
Ducharse con aceites de ducha, más suaves que los geles y las cremas de ducha. - Hidratar – hidratar – hidratar: ¡nunca nos cansaremos de repetirlo! Rostro y cuerpo, todo debe quedar calmado y nutrido. La sal del mar, el cloro de la piscina, el viento, el sol abrasador: cuatro factores propicios a la sequedad, a la acumulación de células muertas y, por tanto, a que la piel se pele. Y no olvides los prolongadores del bronceado: ¡un buen empujón para conservar más tiempo ese tono de miel!
- Comer bien: las zanahorias, los melones, los tomates, los albaricoques… estos alimentos ricos en betacaroteno aumentan la producción de melanina y reavivan el bronceado.
