¿Podemos permitirnos unas horas de «baño de sol» o está terminantemente prohibido ponerse al sol bajo pena de sufrir un cáncer de piel a medio plazo?
El verano, las grandes vacaciones, la playa, la piscina … Suben las temperaturas y todos queremos lucir un cutis bronceado, oler a monoï y estar radiantes con ropa veraniega.
¿Cuáles son los verdaderos peligros de exponerse al sol? ¿Qué precauciones hay que tomar para broncearse con seguridad?
- Entre las 12 h y las 16 h son las horas más peligrosas y calurosas del día: hay que evitar exponerse al sol.
- Las zonas más frágiles son el rostro, el contorno de los ojos y el cuello: acostúmbrate a llevar gafas de sol y un sombrero de ala ancha.
- Elige una crema solar adaptada a tu tipo de piel y vuelve a aplicarla cada dos horas. Comprueba que sea resistente al agua.
- ¿Eres fan de las salidas en barco? Desconfía y utiliza cremas solares de factor alto. En el barco uno se «quema» más de lo que se broncea, por culpa de la reverberación y, a veces, de la ligera brisa que nos hace olvidar el calor.
- De 6 a 25: índice de protección bajo
- De 30 a 50: índice de protección alto
- 50 o más: muy alto (las marcas ya no pueden reivindicar índices superiores a 50 ni menciones como «pantalla solar total»)
Por tanto, hay que optar por el índice de protección adecuado a tu fototipo de piel, según la intensidad del sol y las condiciones de exposición.
No olvidemos que el sol sube el ánimo y ayuda a la síntesis de la vitamina D y, por tanto, a la buena calcificación de nuestros huesos. Así que ¡broncéate bien, pero con prudencia!